Documentación Esencial del Vehículo
Antes de intercambiar el dinero, hay tres documentos que deben estar en regla y en tu poder. El primero es el permiso de circulación, un documento que identifica al vehículo y a su titular. Si el vendedor no lo tiene, hay que preguntar el motivo; puede estar retenido por una entidad financiera, lo que ya indica que existe un préstamo pendiente o una gestión sin cerrar.
El segundo es la ficha técnica (o tarjeta ITV). En ella se reflejan los datos del vehículo: número de bastidor, masa máxima autorizada, medidas de neumáticos y las reformas autorizadas. Debes comprobar que el bastidor de la ficha coincide con el que está grabado en la chapa del coche, normalmente bajo el parabrisas o en el pilar de la puerta del conductor. Una discrepancia significa que algo no cuadra y conviene frenar la compra.
La ficha técnica también indica si el coche tiene limitaciones de carga o si está clasificado como vehículo comercial, algo que puede afectar al uso que le vayas a dar.
El tercer documento es el informe de la DGT. Se puede solicitar por internet o en la Jefatura Provincial de Tráfico, y aunque no es un papel físico del vehículo, es la prueba oficial de que el coche está registrado a nombre del vendedor. Este informe muestra la fecha de la última transferencia, el número de titulares que ha tenido y si el vehículo está dado de baja temporal o definitiva. Un coche que figura como baja no se puede conducir ni contratar un seguro hasta que se regularice.
También conviene revisar el justificante del seguro vigente, aunque no es obligatorio en la compra. Sirve para confirmar que el coche no ha estado implicado en un siniestro reciente sin declarar, y para saber la prima actual si planeas contratar una póliza similar. Con estos cuatro documentos sobre la mesa, la operación parte de una base clara y sin sorpresas administrativas.
Verificación del Historial del Vehículo
El informe de la DGT, oficialmente denominado Informe de Vehículo, es el documento que concentra la vida administrativa del coche. Se solicita telemáticamente en la sede electrónica de la Dirección General de Tráfico por 8,67 euros, o de forma presencial en cualquier oficina de tráfico. También existen gestorías que lo tramitan, aunque añaden su comisión al precio final.
El dato más relevante que encontrarás es el número de titulares registrados. Si el vendedor es el tercer o cuarto propietario, conviene preguntar por qué ha cambiado tantas veces de manos. Un coche con un único titular suele indicar un uso estable y un mantenimiento más previsible. La fecha de primera matriculación también aparece aquí, junto con la antigüedad real del vehículo, que no siempre coincide con lo que anuncia el vendedor.
Kilometraje y siniestralidad
El informe muestra las lecturas de kilómetros declaradas en cada paso de la ITV. Compara la última lectura con la anterior y calcula la media anual de uso. Si el coche tiene 10 años y marca 60.000 km, la media es de 6.000 km al año, lo cual es plausible. Si marca 180.000 km con la misma antigüedad, la media sube a 18.000 km anuales. Cuando las cifras no cuadran entre dos inspecciones consecutivas, existe riesgo real de manipulación del cuentakilómetros.
Otro bloque crítico es el de siniestralidad. El informe indica si el vehículo ha sido declarado siniestro total en algún momento, es decir, si una aseguradora consideró que repararlo costaba más que su valor. Un coche en esta situación puede haber sido reconstruido con piezas de desguace o presentar daños estructurales mal corregidos. También figura si ha tenido baja temporal o definitiva, y los motivos de cada una. Las bajas por robo seguido de recuperación son habituales, pero una baja definitiva seguida de una nueva matriculación requiere una inspección técnica extraordinaria que no siempre se realiza con el rigor necesario.
La verificación del historial no se limita a estos datos. El informe también refleja si el vehículo tiene limitaciones de uso o si ha sido clasificado como vehículo histórico, lo cual restringe su circulación. Revisa igualmente el apartado de titularidad actual para confirmar que el vendedor es el propietario legal. Si el nombre que figura en el informe no coincide con la persona que tienes delante, detén la operación. Esa discrepancia es motivo suficiente para desconfiar.

Cargas y Embargos del Coche
Comprobar que el vehículo está libre de cargas es un paso que muchos compradores omiten y que puede costar muy caro. Un coche puede tener una reserva de dominio a favor de una financiera, un embargo judicial o incluso una prohibición de disponer. Cualquiera de estas situaciones impide la transferencia de titularidad en Tráfico y te deja sin vehículo y con el dinero pagado.
La forma más fiable de saberlo es solicitar el Informe de Vehículo de la DGT. Cuesta 8,67 euros y se puede obtener online con la matrícula y el número de bastidor. En el documento aparecen las cargas vigentes, la titularidad actual y si existe algún tipo de restricción. También puedes pedirlo en una jefatura provincial de Tráfico, aunque el tiempo de espera suele ser mayor.
Si el informe muestra una reserva de dominio, el vendedor debe presentar el certificado de cancelación de la financiera antes de firmar nada. En el caso de embargos, la situación se complica: necesitas que el propietario regularice la deuda y obtenga un levantamiento del embargo, un proceso que puede alargarse semanas.
Para vehículos de más de 4 o 5 años, merece la pena ampliar la comprobación al Registro de Bienes Muebles. Ahí constan los embargos y prohibiciones de disponer que no siempre aparecen en el informe básico de la DGT. El certificado cuesta unos 10 euros y se solicita telemáticamente con el consentimiento del titular.
Qué hacer si aparece una carga
No firmes el contrato de compraventa ni entregues señal alguna. Pide al vendedor que cancele la carga por escrito y espera a tener el justificante. Si el coche tiene un embargo activo, la operación no es segura: aunque pagues, el vehículo sigue vinculado a la deuda y puede ser retirado por la autoridad judicial.
Existe también el certificado de arras como medida de protección, pero no elimina el riesgo de las cargas. La única garantía real es el informe actualizado de la DGT con fecha del mismo día de la operación. Las cargas se registran y cancelan de forma continua, así que un informe de hace dos semanas puede no reflejar una anotación reciente.
Revisión de la ITV y Mantenimiento
La ITV es el primer filtro obligatorio. Antes de cerrar nada, comprueba que el vehículo tiene la inspección en vigor y que la fecha de caducidad no se supera en los próximos meses. Puedes verificarlo en la sede electrónica de la DGT con la matrícula, o simplemente mirando la pegatina del parabrisas y la tarjeta de la ITV. Si el coche la tiene caducada, el vendedor debe pasarla antes de la venta o descontar su coste del precio, porque circular con ella vencida implica una multa de 200 euros y la inmovilización del vehículo si te paran.
El historial de mantenimiento es igual de revelador. Un coche con los sellos al día en el libro oficial o con facturas de taller que respalden cada revisión indica que el propietario ha cuidado las cosas. Lo ideal es que las intervenciones se hayan realizado en intervalos regulares, normalmente cada 15.000 kilómetros o una vez al año, según el fabricante. Si el libro está en blanco o faltan periodos largos, desconfía: puede que el motor haya funcionado con aceite viejo o que las correas no se hayan cambiado cuando tocaba.
Presta atención a los elementos críticos en el historial: la correa de distribución (en motores de gasolina y diésel suele sustituirse entre los 90.000 y 120.000 kilómetros), el líquido de frenos (cada dos años) y el estado de los neumáticos. También conviene ver si hay anotaciones de averías recurrentes, porque eso delata problemas crónicos que arrastrarás después de la compra. Un mantenimiento documentado y periódico no garantiza que el coche sea perfecto, pero reduce bastante el riesgo de sorpresas caras en los primeros meses.
Si el vendedor no tiene ninguna prueba de las revisiones, negocia el precio a la baja o descarta la operación. Hay muchos coches usados en el mercado, y unos pocos cientos de euros de diferencia no compensan una reparación mayor.
Contrato de Compraventa y Ficha Técnica
El contrato de compraventa entre particulares es el documento que fija las condiciones del acuerdo y protege a ambas partes. No existe un modelo oficial obligatorio, pero sí contiene elementos que no pueden faltar: datos personales y DNI de comprador y vendedor, descripción del vehículo con matrícula, bastidor, marca y modelo, precio acordado y forma de pago, y la fecha exacta de entrega. También debe constar que el vehículo se vende libre de cargas, embargos y gravámenes, una declaración que luego puedes contrastar con el informe de la DGT.
Conviene hacer dos copias del contrato, una para cada parte, y firmarlas ambas. Si pagas en efectivo, exige un justificante de pago firmado por el vendedor; si la transferencia es bancaria, guarda el comprobante. Estos detalles evitan malentendidos posteriores y sirven de prueba si surge cualquier discrepancia sobre el precio o las condiciones pactadas.
La ficha técnica es el otro documento que debes cotejar con el vehículo físico. No basta con que esté presente: hay que verificar que los datos coinciden con el coche que tienes delante. Comprueba que el número de bastidor grabado en la carrocería y el que aparece en la ficha son idénticos, y que la potencia, la masa máxima autorizada, la carrocería y la cilindrada corresponden al modelo. Si el coche tiene modificaciones —llantas de otra medida, kit aerodinámico, cambios en el motor— y no están reflejadas en la ficha técnica, el vehículo no es legal para circular y la ITV lo rechazará.
Un desajuste entre la ficha técnica y el coche indica que ha habido una modificación no homologada o, en el peor de los casos, que el vehículo tiene un origen irregular. Ante esa situación, lo prudente es no firmar nada y buscar otra unidad. La ficha técnica es un documento oficial que no admite interpretaciones: si los números no cuadran, el problema no se resuelve con un contrato bien redactado.
Transferencia de Titularidad en Tráfico
La transferencia de titularidad es el trámite que formaliza el cambio de dueño en los registros de la Dirección General de Tráfico. Sin este paso, el vendedor sigue figurando como responsable del vehículo ante cualquier multa o impuesto municipal, así que conviene hacerlo cuanto antes. El plazo legal para presentar la solicitud es de 30 días hábiles desde la fecha del contrato de compraventa; pasarlo implica una sanción que ronda los 60 euros si se regulariza voluntariamente, pero puede escalar hasta 600 euros si te detectan fuera de plazo.
Para iniciar el trámite necesitas la ficha técnica del vehículo, el permiso de circulación original, el contrato de compraventa firmado por ambas partes y el DNI o NIE del comprador y del vendedor. También hay que abonar la tasa correspondiente, que en 2025 es de 55,70 euros para turismos y motocicletas. Se puede hacer presencialmente en una jefatura provincial de Tráfico pidiendo cita previa, o telemáticamente a través de la sede electrónica de la DGT, que suele ser más rápida si ambas partes tienen certificado digital o Cl@ve.
Un detalle que se pasa por alto: el vendedor debe notificar la venta en el mismo plazo de 30 días. Si no lo hace, y el comprador tampoco transfiere, la responsabilidad compartida puede generar problemas para localizar al nuevo propietario. En la práctica, la gestión suele completarse en un plazo de 3 a 10 días hábiles desde la presentación, siempre que toda la documentación esté en regla. Si el vehículo tiene más de cuatro años, no necesitas aportar la ITV en el momento de la transferencia, pero el comprador debe asegurarse de que el documento esté vigente antes de circular, porque la DGT cruza sus datos con los de las estaciones de ITV y un informe desfavorable bloquea cualquier trámite posterior.
Conviene revisar también que el vendedor no tenga una baja temporal en el historial del vehículo, porque en ese caso la transferencia no es posible hasta reactivar el alta, un proceso que requiere otro pago y más papeleo. El justificante de la transferencia, con la fecha de registro y el nuevo titular, queda disponible en la sede electrónica y sirve como prueba ante cualquier incidencia mientras llega el nuevo permiso de circulación a tu domicilio.
Riesgos de No Revisar la Documentación
Comprar un coche usado sin revisar su documentación puede convertir una buena oferta en un problema económico y legal. El caso más habitual es el de las multas pendientes: si el vehículo tiene sanciones de tráfico sin pagar, la deuda no desaparece con el cambio de propietario. En muchas comunidades, la responsabilidad recae sobre el titular registral, pero si no formalizas la transferencia a tu nombre, podrías recibir notificaciones de embargos o recargos que no te corresponden.
Otro riesgo frecuente es que el coche esté sujeto a un embargo judicial. Si el vendedor tiene deudas con Hacienda o con un banco, el vehículo puede tener una carga que impida la transferencia de titularidad. En ese caso, pagarías el precio acordado y te quedarías sin poder poner el coche a tu nombre, con la imposibilidad de circular legalmente o de venderlo más adelante. La única vía sería reclamar al vendedor o iniciar un proceso judicial que puede durar meses.
Problemas con la ITV y el seguro
Una ITV caducada o con resultado desfavorable también es un motivo de baja temporal del vehículo. Si no lo compruebas antes, asumirás el coste de la reparación y de la nueva inspección, además de exponerte a una sanción si circulas con el informe en vigor vencido. Con la documentación sin revisar, tampoco puedes verificar si el coche tiene el seguro obligatorio al día; si el vendedor lo había dado de baja y tienes un accidente durante la vuelta a casa, la responsabilidad civil recaerá sobre ti.
La imposibilidad de transferir la titularidad es el desenlace más grave. Sin la firma del vendedor en el contrato y sin la notificación a Tráfico, el coche sigue figurando a nombre de otra persona. Eso implica que no podrás pagar el impuesto de circulación a tu nombre, ni obtener la etiqueta ambiental, ni realizar cualquier trámite administrativo. Si el vendedor desaparece, te quedas con un vehículo que legalmente no es tuyo y que podría ser inmovilizado en un control.
Los casos de kilometraje manipulado son menos visibles, pero también derivan de no contrastar la documentación. Una discrepancia entre el último registro de la ITV y el cuentakilómetros puede indicar un fraude que afecta al valor real del coche y a su mantenimiento futuro. Revisar los documentos no evita todos los problemas mecánicos, pero sí descarta la mayoría de los riesgos administrativos que pueden arruinar la compra.
Preguntas Frecuentes sobre Documentación
Si el vendedor no tiene la ficha técnica, el primer paso es desconfiar. Sin este documento no puedes verificar las medidas, pesos, motor o la propia categoría del vehículo, y cualquier discrepancia con la realidad puede suponer un problema grave en la ITV o incluso la inmovilización del coche. Se puede solicitar un duplicado en una Jefatura Provincial de Tráfico aportando el permiso de circulación, pero si el vendedor tampoco tiene ese papel, lo más sensato es descartar la operación.
Para saber si el coche tiene multas pendientes, la vía más fiable es pedir un informe de la DGT. Este documento recoge las sanciones asociadas al vehículo y no al conductor, así que aunque el vendedor diga que «no le consta nada», el informe te dará la certeza. Se puede obtener online con el certificado digital o en la propia sede electrónica, y suele estar disponible en cuestión de minutos. No es caro y evita sorpresas desagradables en el momento de la transferencia.
¿Necesitas un informe de la DGT si tienes la ficha técnica?
Sí, porque son documentos que responden a cosas distintas. La ficha técnica describe las características del coche, pero el informe de la DGT te indica la situación administrativa: cargas, embargos, multas y si tiene algún tipo de limitación para la transferencia. Puedes tener toda la documentación en regla y aun así el coche estar inmovilizado por una deuda. Revisar ambos es la única forma de cubrir todos los frentes antes de pagar.
¿Qué hacer si el vendedor no entrega el justificante de la ITV?
La ITV no se entrega en papel desde hace años, pero lo que sí debes comprobar es que la inspección esté al día y no tenga resultados negativos recientes. Puedes verificarlo en la propia estación de ITV con la matrícula o a través de la DGT. Si el coche ha pasado la última revisión con defectos graves y no ha vuelto a pasar, esa información aparecerá en el historial y conviene saberlo antes de negociar el precio.
También conviene tener en cuenta que el informe de la DGT es gratuito si se solicita por la sede electrónica en algunos casos, pero la versión completa con cargas y multas puede tener un coste simbólico. Merece la pena pagarlo, porque el precio del informe es insignificante comparado con la cuantía de una multa que acaba llegando a tu nombre después de firmar la compraventa.